En el preciso instante de posar el lápiz sobre el papel para realizar el primer gesto es donde se abre el universo de la imaginación. Allí confluyen todas las experiencias, conocimientos y prácticas que una persona haya adquirido en el tiempo, por ejemplo, dentro de la infancia -ingenua e inconsciente-, como en la ya caminada y “consciente” adultez.

Desde esa primera acción se abre un mundo de historias, cuentos, narraciones que conectan realidades y situaciones simultáneas, es el límite entre el mundo normativo y protocolar de Alicia y la psicodelia de su país de las maravillas, es el acá y allá del espejo, el consciente y el inconsciente que confabulan en este acto.

Ampliando un poco más profundicemos en el sueño. En este proceso podemos observar que todas las imágenes que van apareciendo se fusionan saltando de un instante a otro. Al parecer van siendo dirigidas por un relato que se sostiene en un tiempo indefinido que vuela, se posa en otro similar y nos encamina hacia nuevos terrenos oníricos. Si podemos llevar un control lo guiamos para que esta historia nos lleve hacia algún lado que quisiéramos explorar. O en otras ocasiones en donde el sueño se manifiesta sin vigilancia y libre de las ataduras lúcidas, puede encaminarnos hacia las profundidades de la pesadilla, a los nueve infiernos de Dante.

Los artistas que han publicado en Machineri nº4 plantean las siguientes ideas: Joaquín Martinez, “un descanso (silencio) honesto”, habla de un instante precioso; Carola Josefa, “somos un menjunje”, podría pretender la complejidad del ser humano y su infinito mundo interior; Grace Mallea, “en algún momento todo se conecta”, interpreta las conexiones sensoriales entre cosmos, seres vivientes y la tierra;  y Manuel Baherle, “creo para mí”, alude al preciso momento de estar con uno, la “inseidad”.

Este artículo dice: “El dibujo es el arte y técnica de dibujar. Mediante el acto de dibujar, queda plasmada una imagen, sobre un papel, lienzo o cualquier otro material, haciendo uso de diferentes técnicas. (…) es una forma de expresión gráfica en un plano horizontal, o sea en dos dimensiones”.

Sin embargo, va mucho más allá, no es solo una cuestión técnica, puesto que en el acto de dibujar confluyen diferentes energías como se ha propuesto en esta reseña.

Joaquín Martinez:

Un descanso (silencio) honesto.

Silencio - Joaquín Martínez

Joaquín Martínez

Joaquín, chileno nacionalizado español, nos habla de sus influencias: “Creo que he dibujado toda mi vida fruto de mi entorno más cercano. Pero no es solo que mi padre y hermano mayor sean artistas plásticos, sino del valor que se le daba a ello en mi hogar”. Su madre aún guarda sus dibujos desde muy temprana edad, “como nada de lo que hagamos se libra de una valoración real y cómo eso ha normalizado que siempre quiera seguir avanzando y desarrollando algo que cada vez hago más mío”.

Actualmente, se encuentra en un periodo más formativo, donde el figurativismo clásico le atrae especialmente: “Creo firmemente que la intención dramática de una obra recae en su capacidad de expresar y empatizar, de trasladar sensaciones a través de la pieza, y el filtro figurativista que personalmente tengo para llevar a cabo piezas es causa de mi núcleo familiar”.

En un plano algo más personal Joaquín añade el amor “el que tengo por la síntesis dentro de la plástica, de la capacidad del peso y la expresividad sin caer en la obviedad del extremo detalle, sin hacerle el más mínimo asco, por otra parte”.

Frente a la pregunta ¿Cuáles serían tus influencias más destacadas y que te acompañan hasta hoy o prefieres la experimentación? el autor responde: “Actualmente, mi padre es mi mentor, y mi interés en más artistas está empezando a aflorar desde hace relativamente poco tiempo. Eso, en cierto modo, me deja en una posición de constante experimentación”.

Cuando el artista inicia un proyecto artístico siente que la imagen de referencia es “absolutamente incuestionable”, ya sea por la temática, iluminación o personajes, “creo que es necesaria la claridad e intención para poder trabajar con ella y poder interpretarla”.

Joaquín manifiesta que su búsqueda es el pulir y practicar en un ámbito más técnico, “sumado al verdadero amor que siento por la plástica y el volumen”. Aun así -dice-, “salvo en contadas ocasiones, tiendo a buscar encarar al espectador y mostrar intensidades que no siempre quedan cómodas. Ir al conservatorio para formar un grupo punk”.

Profundizando un poco más en su quehacer artístico, sostiene que “hay un factor común en una época tan profundamente guiada por tendencias y cada vez más lejana de figuras públicas con valores más allá del dinero y fama, y es la pasividad con la que interactuamos con la cultura. Ves lo que tu portal de series ofrece, escuchas lo que está de moda y entiendes la belleza y aspiraciones en esos parámetros. No busco estar en contra de ello, simplemente no ‘jugar’ con esas normas”.

Cree que es en la autoexploración donde el artista acaba encontrando realmente las experiencias con las que realmente se conecta y le hacen sentir vivo, “siento que esa es, en esencia, una ‘contracultura’ cada vez más necesaria. Diría que esa visión de interacción más activa con tu entorno real y online, ser más dueño de lo que te influye, es realmente la clave”.

Finalmente define su trabajo para Machineri: “A la hora de la verdad, todo lo que te produce algún tipo de crecimiento personal es ‘caminar’, el tiempo que te das y que das a los demás, explorar y tener nuevas experiencias culturales (internet como herramienta cultural y no como distracción), y el sentirte atrapado contigo mismo en un espacio cerrado tiene que ser interpretado como la oportunidad de lidiar con el aburrimiento, la ansiedad, lidiar con el silencio.

Parar, respirar y saber que todo es parte de un ciclo, que cada acción de tu día te moldea. Eres las acciones que tomas y las incontables que no has tomado en detrimento de la elegida, y por ello el valor de ser honesto con uno mismo.

Siempre he admirado el uso magistral del silencio y la calma en la música, y es eso en concreto lo que intento transmitir aquí: un descanso (silencio) honesto”.

Instagram: maximiliano.artist

Carola Josefa

Somos un menjunje

s/t Carola Josefa

Carola Josefa

Carola Josefa Aravena, artista y dibujante chilena, dice que una de sus grandes influencias en la infancia era su hermana mayor, “como buena hermana menor le copiaba todo y eso incluye los dibujos”.

Comenta que en su casa había revistas Mampato empastadas, “y las miraba una y otra vez, me gustaban mucho los cómics de Ñeclito”. Después tuvo una etapa en que su atención estuvo en el animé: Sailor Moon, Sakura, Ranma ½, etc, que no duró mucho tiempo, pero le ayudó a ejercitar el dibujo. “Lo que recuerdo con cariño fue el periodo en que hacía stencils y pegatinas en la calle, en Conce, eso fue cuando tenía como 16, 17 y estoy muy agradecida de un amigo grafitero que me influyó directamente y me enseñó un montón de cosas”.

Para la dibujante ese ejercicio abrió el espectro de posibilidades y en cierto modo, sentó las bases para que después quisiera estudiar arte y no otra cosa. “En ese momento y hasta la etapa universitaria, Blu fue una gran influencia en mi estilo de dibujo, junto con muchos dibujantes y pintores grafiteros de la época”.

Muchas influencias han potenciado su estilo. Cree que todas. Le cuesta quedarse en una sola cosa o un solo estilo: “Me aburre”. Ha pasado por millones de procesos, algunos abstractos y gestuales, otros más realistas y delicados y otros en que el trazo es mucho más suelto. Todas esas etapas han potenciado su aprendizaje que ha ido afirmando un estilo que predomina, pero sin descartar otros caminos. Le gusta pensar que la manera de hacer las cosas se puede romper y rehacer en cualquier momento.

“Las influencias son como un remix que siempre está variando, que puede venir de cualquier lugar, de algo clásico o algo súper nuevo, del trabajo de algún dibujante que admire o de otras disciplinas, de lo cotidiano, no sé, somos un “menjunje” (me encanta esa palabra)”.

La artista explica que su estilo son las composiciones sencillas, el trabajo con poco color y en blanco y negro, “sigue siendo un hilo conductor, pero a veces igual me gusta incorporar cosas nuevas, colores, probar con otros lápices, mezclar”. Por otro lado, agrega “en las viñetas o en otros dibujos igual hay un imaginario que se me repite de manera espontánea, como que hay cosas que siempre vuelven. Y, si bien subo hartas cosas a instagram, también hay varias cosas que no muestro, que están en proceso, ideas a medias, pruebas y cosas que a veces me dan vergüenza”.

En cuanto a qué le da más importancia cuando inicia un proyecto artístico sostiene que depende del proyecto, “últimamente le doy mucha importancia a la idea de “cuajar” las cosas”. Dice que el ejercicio de subir trabajos a su Instagram es todo lo contrario, “muy de la inmediatez, mucho más ansioso y quizás eso mismo me ha llevado a buscar, en paralelo, lo contrario: darle un poco más de tiempo a otros trabajos personales”. Pretende dejarlos que reposen y que respiren para trabajarlos de a poco. “Y ahora que lo pienso, eso va muy al ritmo de la pandemia que estamos viviendo y al ritmo ideal de la vida”.

Respondiendo acerca de cómo considera su trabajo y cómo es que le han planteado si es anti-arte, comenta: “Me dio risa eso de anti arte. Y me da risa porque creo que muchos dibujantes e ilustradores odiamos un poco la academia del arte porque las escuelas tienden a aislar un poco a las personas que solo hacen “dibujitos”. Eso genera reticencia. Soy de la idea de que ambas cosas pueden ir unidas y cuando eso pasa es hermoso”. La dibujante expone como problema la selectividad y elitismo del circuito del arte indicando que “Me encanta el arte en su esencia porque te permite jugar mucho y reflexionar de otras maneras, pero detesto ese contexto snob que a la vez perpetúa que sea una disciplina muy inalcanzable y poco amigable”. Según este planteamiento, se podría conceder el sentido de ser un poco anti arte, pero más bien anti contexto-circuito del arte (ríe) y me encantaría que hubiese una educación desde la infancia más completa al respecto. Y claro me interesan las posibilidades más democráticas y sencillas del dibujo, es mucho más austero y asequible, más noble”.

Profundizando un poco más en tu quehacer artístico, ¿cómo defines tu trabajo desde el punto de vista emocional, intelectual, sexual-creativo, material y espiritual?

Carola Josefa cree tener, por un lado, un trabajo que es más visible y tiene que ver mucho con comunicar ideas específicas, emociones, reflexiones y narrar historias. Pero por otro lado explica un trabajo más silencioso y tiene que ver con búsquedas más personales, “con jugar y meterme en lugares desconocidos, más intuitivos y menos efectistas en su manera de comunicar”.

Por último comenta que “el arte como disciplina siempre ha sido valioso para mí, por que da pie para expandirse a otros lados e inventar maneras de hacer las cosas. Me gusta ese lugar donde cualquier cosa es posible y todo viene de un impulso más interno, quizás más espiritual, en donde no hay que dar tantas explicaciones porque todo es más sensitivo, más poético y a veces, incluso, sin sentido. Creo que dedicarle tiempo a eso, y el ejercicio en sí mismo, es a la vez súper político”.

Respecto al trabajo publicado en el nº 4 de Machineri, explica: “Una de las cosas que me pasa es que a veces parto un trabajo desde la idea narrativa y otras veces desde una imagen. En este caso para Machineri, lo primero que se me vino a la mente fue una persona caminando, así, literal. No sabía bien lo que quería hacer al respecto, después se me vino la imagen de la planta. Fue bien intuitivo, no lo pensé mucho. Después surgió la idea de la tijera y se me armó un poco la historia. Es una acción súper específica pero siento que habla sutilmente de esa relación que tenemos con el entorno natural, esa retroalimentación, de lo hermoso que es vincularnos con ella pero siempre va a haber un acto violento en esa relación, como los animales, como todo en verdad”.

Instagram: carolajosefa

Grace Mallea

En algún momento todo se conecta>

El camino - Grace Mallea

Grace Mallea

Grace Mallea es arquitecta e ilustradora chilena. En su infancia tuvo la fortuna de tener en casa revistas de historietas que había heredado de su padre. “Eran revistas importadas y aunque no entendía el texto porque estaban en francés, con mi hermana las mirábamos y nos entreteníamos viendo las imágenes y así recrear la historia”. Eran revistas de Lucky Luke, Boule et Bill y Astérix, “yo alucinaba con los dibujos, eso recuerdo que me quedó marcado en la primera infancia”. Cuenta que por otro lado a su madre le encantaban las revistas de historietas que leía ella en su infancia “así es que nos compraban revistas de intercambio de Pato Donald, Archie, Tío Rico, etc.”. La oportunidad que ofrecía el intercambio le permitió a Grace leer muchas de esas viejas revistas clásicas. “En esa época además veíamos dibujos animados como Mazinger Z, estaban de moda los Pitufos y también conocí el mundo de los Barpapá, es decir que tuve la oportunidad de tener acceso a un mundo visual muy variado”.

Además, comenta, “a mi padre siempre le gustó dibujar y como hobbie siempre estaba haciendo bocetos de caricaturas. Yo admiraba con la facilidad que creaba esos personajes”. Dice que un día su padre les contó que esa técnica la había aprendido de un curso a distancia que había hecho en su infancia “y para mi maravilla ese material aún lo conservaba y me lo heredó…es un pequeño tesoro y fue mi primer acercamiento al “estudio” más técnico del dibujo”.

La ilustradora explica que en el colegio se hizo muy amiga de un compañero que se la pasaba dibujando, “nos sentábamos juntos y dibujábamos, él era muy talentoso y yo quería dibujar tan bien como él”. De él aprendió a dibujar los personajes de dibujos animados de memoria, en ese entonces eran los Picapiedras y Snoopy.

Posterior a la etapa de la infancia, dice “me alejé por muchos años del dibujo, estudié arquitectura y mi pasión quedó sepultada por varios años. Aunque siempre estuve haciendo cosas relacionadas a dibujar, solo por placer”.

El reencantamiento -ya en su vida adulta- vino cuando descubrió a Jimmy Liao en una librería, específicamente con el libro “El sonido de los colores”, “al verlo me emocionó tanto que fue como si me hubiesen quitado un hechizo y me volviera a conectar con algo trascendental ¡Fue mágico!”. Desde ese día no volvió a desconectarse más del dibujo y tuvo el profundo convencimiento que quería dedicarse a la ilustración. Actualmente se siente muy cercana a Tove Jansson “a quien admiro mucho”.

Grace es autodidacta, estudiando el dibujo y técnica de sus referentes favoritos, “al inicio de mi búsqueda como ilustradora estaba muy influenciada con Jimmy Liao y mis primeras ilustraciones estaban cargadas de ese mundo íntimo, casi silencioso de sus ilustraciones. Un dibujo + un texto, eran comos y poemas visuales”.

Más tarde descubrió a Tove Jansson, quien ha sido su mayor influencia en todos los sentidos, “porque además de ilustradora, es escritora y desarrolló todo un mundo de fantasía (Los Mommin) con todo un contexto de personajes, paisajes y una exquisita técnica”. Las ilustraciones de Jansson son en tinta negra, muy expresivas, que con un mínimo de recursos logra toda una genialidad visual.

Para Grace, Hergé también se ha convertido en un referente en cuanto a su dibujo de línea clara, “en una viñeta con unas cuantas líneas es capaz de narrar tiempo, espacio, movimiento, casi cinematográfico”. También se siente muy cercana al trabajo de Steinberg, “su soltura de línea y capacidad de decir tanto con tan poco”.

Afirma que siempre está intentando aprender y experimentar nuevas técnicas. Antes de empezar una técnica, “la estudio, estudio referentes y luego intento buscar mi método”. Si tiene que hacer un dibujo que sea más fluido o con movimiento, revisará los dibujos de Hergé, por ejemplo, o si el resultado es más arquitectónico, revisará el trabajo de Chris Ware. “Pero luego el camino es probar y probar. Los proyectos personales los desarrollo de distintas maneras, pero por sobre todo primero está la idea, luego la puedo dejar madurar un buen rato o ponerme manos a la obra según el tiempo que disponga”. Para los proyectos por encargo debe poder conectarse con él “y tratar de encantarme de éste”. Afirma que por lo general, previo a cada trabajo, lleva a cabo una búsqueda de referentes de todo tipo, visuales, bibliográficos, autores, películas, libros, etc. “Luego la investigación de la técnica a usar hasta que todas las piezas se empiezan a acomodar y el proyecto empieza a fluir”.

Aunque le cuesta encasillar su trabajo en categorías o definiciones, comenta que principalmente no logra separar el trabajo de lo que es ella como artista, “es decir cada trabajo está íntimamente relacionado con el momento, mi realidad y la realidad universal, mis sentimientos, ánimo, etc. Por ejemplo si estoy de humor es difícil que me salgan trabajos más melancólicos y por el contrario cuando mi ánimo está más bajo, suelo transmitirlo también en mis ilustraciones más nostálgicas. Aunque a veces haya que forzar los procesos”. Por esto mismo Grace agrega que todo lo que hace está profundamente conectado con su trabajo, desde lo más simple a lo más profundo, “todo afecta a mi proceso creativo. Cuando dibujo me estoy conectando con una parte intelectual, al pensar de forma racional qué quiero hacer y cómo lo voy a hacer (técnica, colores ,etc.), pero eso va de la mano con lo más profundo de sentir primero que qué quiero hacer (decir). En algún momento todo se conecta”.

Para el trabajo presentado en Machineri la ilustradora explica: “Quizá por la misma interrogante de la pregunta me acerqué más a desarrollar una ilustración que relatara el caminar no como una acción física sino como un proceso de caminar metafísico, dar pasos o deambular en la búsqueda de algo, un caminar desde el mundo interior, que básicamente son las reflexiones más existenciales que todos en algún momento de la vida nos hemos planteado. Esa búsqueda, para mí, ha estado relacionada con la búsqueda al camino de la ilustración”.

Instagram: gracemallea

Manuel Baherle

Creo para mí

Errante - Arje/Manuel Baherle

Manuel Baherle

Manuel Baherle es un artista y dibujante de Punta Arenas, en el sur extremo de Chile. Comenta sobre sus influencias “Desde que tengo memoria me ha gustado dibujar iniciando con  comic y mangas, para luego inclinarme a los estilos más tradicionales de arte. Entre los artistas que más me influenciaron en los inicios tendría que mencionar a Masakazu Katsura, Ciruelo Cabral y Luis Royo”.

El artista afirma que actualmente más que ser influenciado por artistas, intenta experimentar con nuevas técnicas que pueda incorporar a sus obras, influencias han aportado de cierta manera algo a su estilo. La inspiración, el deseo y las ganas de crear algo son para el dibujante lo principal al momento de realizar una obra.

Baherle explica que si tuviera que definir su obra diría que “en un sentido artístico soy egoísta, por lo general realizo las obras por y para mí, más como un medio de expresión o necesidad propia que con un afán de que sea  compartida o dar un mensaje a la gente, creo para mí y lo comparto la gente es libre de dar su propia lectura o interpretación a mis trabajos”.

Manuel explica brevemente el enfoque que ha utilizado para Machineri: “Para la obra en sí, enfoque el acto de caminar como el medio con el cual avanzas y descubres. Como al caminar se descubre el mundo, se descubre a uno mismo y se descubre que hay más allá”.

Instagram: m.baherle

Silencio - Joaquín Martínez

Autores participantes en machinerinarrativagrafica.com

Silencio - Joaquín Martínez

Autores participantes en machinerinarrativagrafica.com