La mujer salvaje

«Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro
de extinción.» Mujeres que corren con los lobos, Clarissa Pinkola Estés, 1989.

En la página 14 del capítulo INTRODUCCIÓN / Cantando sobre los huesos, Clarissa escribe:
“Así pues, en español yo la llamo Río bajo el Río; La Mujer Grande; Luz del Abismo; La Loba o La Huesera. En húngaro se llama Ö, Erdöben, Ella la de los Bosques, y Rozsomák, el Tejón Hembra. En navajo es Na’ashjé’ii Asdzáá, La Mujer Araña que teje el destino de los seres humanos y los animales, las plantas y las rocas. En Guatemala, entre otros muchos nombres, es Humana de Niebla, el Ser de la Niebla, la mujer que siempre ha existido. En japonés es Amaterasu Omikami, La Divinidad que trae toda luz y toda conciencia. En el Tíbet se llama Dakini, la fuerza danzante que otorga clarividencia a las mujeres. Y la lista de nombres sigue. Ella sigue.”

Es interesante esta visión sobre la mujer en todas las acepciones. Nuestra cultura juedocristiana, occidental y patriarcal nos ha enseñado solo una forma de ver a la mujer o el concepto de la mujer con solo un significado previamente impuesto y por supuesto, su función obligada como mujer: madre, mamá, dueña de casa, esposa, mujer profesional (no pro a secas), y ni siquiera eso.

Este capítulo de Machineri corresponde al trabajo de cuatro ilustradoras. No está pensado como “vamos a hacer un número de mujeres para reivindicar el género”, sino que surgió preliminarmente de forma natural en una conversación con Rosa Olea. La autora, junto a las artistas Marian, Sheila y Olalla ya habían expuesto juntas en ZonArte, Granada en 2019. El asunto se dio de forma espontánea sobre el concepto del caminar, idea que se desarrolla en todos los números de Machineri.

Marian Salas, Olalla Ruiz, Sheila Andión Garcia y Rosa Olea desarrollaron desde sus experiencia ilustrativaa el concepto del caminar. Marian propone espacios arquitectonicos no pensados en forma femenina sino todo radicalmente fálico y ortogonal; Olalla presenta el trabajo de ilustradora feminista natural -no panfletario o ideológico- y su caminar por la ciudad de modo terapeutico; Sheila elige su propia aventura abordando desde Little Nemo de Winsor Mckay hasta el Art Noveau y el Surrealismo e inspirandose en el mundo onírico, en la naturaleza, sus formas orgánicas y la exuberancia del bosque; y Rosa, “el amor al libro, la curiosidad, pensar la vida como un reto personal y no tener miedo al trabajo. (…) TBOs, la revista PUMBY, El Hortelano, Ceesepe, Nazario, Carme Solé Vendrell, Arcadio Lobato, Ulises Wensell, Montse Ginesta, Viví Escrivá, Teo Puebla, …, tant@s!”.

Helas aquí.

Marian Salas: “Supermercado de la cotidianeidad”

Marian Salas

Marian Salas

Marian nos dice, en cuanto a la confusión y orden del trabajo, que todo está estrechamente relacionado; “esto es un poco mágico o místico, cosas que no tengo resueltas y a través del dibujo resuelvo”. Viéndolo en perspectiva, pareciera una obra de teatro en donde los personajes se ven desde fuera, lo que le permite ver al final la temática que ha volcado enlazándolo con un libro o una película.

En el proceso creativo se va manifestando aquello por lo que ha sido influida a través del tiempo, sin intención. No obstante va mostrando un hilo conductor del que se tira y van apareciendo temas como: la arquitectura de género y el urbanismo junto a la pregunta ¿qué ocurre con ellos? ¿Qué sucede con la mujer dentro de ellos y dentro de las ciudades? ¿Se preocupa la ciudad de acoger a las mujeres? ¿Es la ciudad para ellas un sitio amable y seguro?

“Simplemente hice un dibujo en el que me di cuenta que era la mujer una contorsionista adaptándose en los espacios, y a partir de ahí es cuando me pregunto por qué y qué ocurre con esto. Vienen las preguntas, la investigación y el debate. Y es cuando ya me permite al final hacer ese estudio pedagógico e unirlo con lo que ya había pintado y dibujado.”

Marian alude a un “Supermercado de la cotidianeidad”, aquel en que lo burocrático o administrativo puede bloquearte en el quehacer “y es como si uno estuviera en la selva cortando con el hacha luchando con esos obstáculos, dejando coger lo que sirve y eliminando lo que no sirve.”

Es el día a día, la cotidianeidad, la función de mujer madre, cocinera, limpiadora de casa, cuidadora y educadora de niños que al final del día, en un 10 % de tiempo para el quehacer artístico, se vuelca en la obra. Una paradoja en su opinión, porque es el quehacer diario el que produce rechazo pero que al final alimenta la creatividad.

En el quehacer creativo, no es el hecho de ser mujer lo que le otorga una forma de crear diferente: es la propia cotidianeidad, el día a día, lo que toca vivir y las circunstancias. “El arte y la creación es lo que te permite sanar y da igual si se es hombre o mujer. Si mi herida es por donde se va volcar eso no es porque sea mujer solamente sino ser humano.”

Marian había empezado a dibujar antes de la pandemia, lanzando ideas, adaptando a la mujer a través de círculos. “Y después es cuando viene la idea que parece que yo lo he dibujado anticipandome, eso me sorprende”…“Son como las pompas…salió de una conversación que tuve con mi pareja, que es microbiólogo, y me hablaba de los submarinos que bajan a lo más profundo del mar para investigar el origen y cómo se puede vivir ahí, sin luz y sin otros elementos. Me interesó mucho esa idea, simplemente por cambiar de formato y terminé adaptando el dibujo a ese formato y me voy dando cuenta que a la vez que estoy investigando sobre la arquitectura de género, era lo que estaba dibujando.”

Lo cíclico, lo circular, la tradición oriental, el óvulo o un anillo de matrimonio como forma circular generalmente no utilizada en la arquitectura. Algunas estructuras a nivel de mapa en Latinoamérica se plantean sobre principios ortogonales, no así con algunas ciudades europeas que tienen tradición árabe y en donde sus calles son intrincados laberintos. Esa lógica urbanística “Instala una idiosincracia y una actitud en la personas.”

Olalla Ruiz: “Combinación de técnica + estilo”

Olalla Ruiz

Olalla Ruiz

Olalla comparte que su infancia fue muy relevante y gatillante para haberse dedicado a la ilustración. Lo cierto es que dibujaba y se le daba bien, cosa que no era rara ni relevante en una niña con padres con ciertas inquietudes artísticas: “en este sentido el ambiente sí fue significativo, de hecho fue mi madre quien me alentó a estudiar Bellas Artes, aunque ella no lo recuerde”.

Según la autora “un ilustrador siempre va en busca de un estilo que le caracteriza y diferencia del resto y de pronto un día te paras, miras tu trabajo y te das cuenta de que todos tus dibujos tienen algo en común. Cuando a mí me ocurrió eso me paré a pensar qué es lo que había provocado ese estilo y descubrí que está muy influido por la pintura medieval, principalmente románica, y por las miniaturas islámicas y la pintura persa”.

Afirma que no dibuja con un fin en sí mismo: “Yo es que dibujo más por encargo, aunque sean encargos propios, y casi siempre con fines comerciales o divulgativos”, “A veces se me nombra como una ilustradora feminista, claro que soy feminista, pero nunca he buscado que sea una de mis características”.

Su proceso de trabajo podría ser una lista de supermercado:

  • La parte más importante es la del concepto, la idea.
  • De igual importancia es el saber plasmar esa idea gráficamente.
  • Puede ser que en tu mente funcione el concepto sea bueno pero luego no sepas cómo contarlo.
  • Hay que dedicarle a veces su tiempo hasta que algo haga click y de pronto la ilustración aparece.
  • Para llegar a la idea casi siempre hay que pasar antes por el proceso de investigación y documentación.

La emoción la inunda cuando dibuja. En sus palabras, “me cuesta mucho concentrarme pero cuando lo logro es cuando la imagen ha hecho click y de pronto entras en ella y ya solo queda dejar que el dibujo vaya apareciendo”.

Con los retratos, generalmente necesita tener una conexión directa con el retratado, “si por ejemplo es un músico, escuchar sus temas mientras le dibujo, o si no lo es leer sobre la persona o escucharla en entrevistas”. Otros temas que también le interesan son los derechos humanos, derechos sociales, temas literarios o de cultura general.

Para el concepto base necesario para Machineri nº2, el caminar, Olalla comparte un texto que escribió cuando compartió la ilustración en redes sociales:

“Yo soy una persona muy sedentaria, de trabajo sedentario y aficiones sedentarias. Por motivos de salud tuve que obligarme a caminar todos los días. Llegaba la hora fijada y me flagelaba con una vara para salir a la calle gritándome, a la vez que el látigo rozaba mi espalda, «¡Vete a estirar la hernia!» y deseándome mucho dolor si así no lo hacía. No me juzguéis, por las buenas no conseguía nada.

 El aire libre era mi prisión, mi milla verde, pero según iban pasando los días y avanzando las semanas, esa tortura se fue transformando en placer y con los años en una necesidad.

Todos los días salgo a caminar, sola. Bajo las escaleras, abro la puerta del portal, pongo un pie en la calle y en ese momento la mente sale volando. Inventa historias, busca imágenes, recrea momentos e imagina conversaciones, no mira pero observa, no decide qué camino seguir porque no importa, a veces vuelve y se queda encerrada porque no le apetece volar.”

Sheila Andión: “El mundo de los sueños”

Sheila Andion Garcia

Sheila Andion Garcia

La ilustradora asevera que desde siempre fue una afamada lectora. En todos los libros que la acompañaron le llamaban la atención los diferentes tipos de ilustraciones. “En esa época leía muchos de la mítica colección el barco de vapor, y también recuerdo con cariño los de “ Elige tu propia aventura”. Con especial cariño recuerda el día que descubrió a Little Nemo de Winsor Mckay (1905-1911) sosteniendo que aquel hallazgo removió algo más profundo que el simple placer estético.

Explica que desde siempre le fascinó el mundo de los sueños “y descubrir estas ilustraciones fue mi primer contacto con lo onírico convertido en arte”. Debido a ello, sus principales influencias son el Art Noveau y el Surrealismo. Su inspiración se encuentra en el mundo onírico, en la naturaleza y sus formas orgánicas: “Todo autor que conecte con estos mundos y que experimente con texturas y técnicas me resulta inspirador. Actualmente me fascinan especialmente los mundos de Shaun Tan y Jacek Yerka”.

Otra de las influencias en su trabajo son sus años de cinéfila, actividad que también ha dejado una impronta en su arte, especialmente a la hora de elaborar los planos y enfoques de las ilustraciones. “Para mí lo más importante cuando afronto un proyecto artístico es poder conectar emocionalmente con ese proyecto para poder así entrar en un estado donde la mente esté `desconectada´ lo máximo posible”. Su experiencia de trabajo es mayormente meditativa, pues un estado mental o intelectual le ha demostrado que afecta negativamente a su proceso creativo “Simplemente empiezo a experimentar desde ese estado, sin presión ni expectativas, es cuando consigo que surja la alquimia”. La autora agrega que la creatividad es una vía para sanar y transformar y por eso el componente emocional y experimental es más importante que la técnica, que de todas formas vas adquiriendo con la experiencia. De esta manera, para Sheila lo más importante no es el resultado si no el proceso en sí mismo.

Acerca de la acción poética del caminar, la autora comparte lo siguiente:

“Deambular sin rumbo, horas y horas entre pensamientos vagos y estímulos. Siempre me gustó caminar, para procesar, para sentir, para reconocer y fusionarme con los lugares. Durante muchos años lo hice como urbanita convencida, en una ciudad como Barcelona, que me apasionaba e hipnotizaba. Su gran biodiversidad humana, su oferta cultural abierta, cosmopolita y underground. La mezcla de culturas, olores, creaciones, la belleza de algunos de sus edificios, etc… Siempre había algo que me fascinaba en mis paseos por esa encantadora ciudad. Incluso cuando fue engullida por el turismo masivo y la gentrificación, siempre supe encontrar algún callejón o recoveco de histórica autenticidad o de sorpresiva genialidad.

Hace casi 10 años cambié radicalmente de hábitat y mis paseos pasaron a ser mucho más naturales y salvajes .Ahora, mi caminar nunca es sobre asfalto. Ahora mis piernas siempre están magulladas. Me rodea el bosque y la infinitud de lo esencial. Mientras el mundo humano estaba en suspensión, a mí me abrazaba la primavera. Mi mirada se posaba sobre los polinizadores bañándose en el polen matutino y una profunda calma me invadía. El resto de seres seguían sus ciclos y rutinas ajenos al drama humano. A veces me parece que las ciudades son de cartón piedra, que es “atrezzo” de una obra que no se muy bien quien y porque se ha inventado.

¿A qué y con qué me conecta el lugar que escojo para vivir y caminar? En estos días extraños e inciertos llega la hora de encontrar lugares donde poder escucharnos más allá del ruido sordo de la máquina y poder hacernos estas y muchas otras preguntas como individuos y como sociedad.

«Esa es la esencia de mi ilustración».

Rosa Olea: “Ya son 30 años!”

Rosa Olea

Rosa Olea

Rosa Olea es una ilustradora “granatiense” Vamos a transcribir literalmente las respuestas que envió para Machineri Nº2 y que sean sus palabras las que nos relaten su actividad. Gracias Rosa.

“Como ocurre con bastantes ilustradores, además de dibujar desde pequeña, el amor al libro, la curiosidad, pensar la vida como un reto personal y no tener miedo al trabajo, son algunos de los pilares que me han mantenido en esta profesión durante tanto tiempo. El comienzo fue puramente casual ya que yo me inclinaba más por la música, pero sí que fue amor a primera vista…y ya son 30 años!!

No procedo de una familia en donde se cultivara el arte, aunque mis padres sí que se preocupaban por adquirir todo tipo de enciclopedias como apoyo al estudio,… y yo me las leía como si fuesen novelas!

También me compraban los magníficos TBOs y la revista PUMBY, que me encantaba… estas son mis primeras referencias ilustradas, pero, sobre todo, pienso que mis influencias tienen una relación directa con la gran cantidad de libros de todo tipo que leía en mi juventud, es decir, con la palabra más que con la imagen, algo que continúa ocurriendo, ya que el libro es para mí una gran fuente de inspiración.

Las influencias que han conformado mi estilo vienen de campos artísticos muy diversos, no necesariamente de otros dibujantes, aunque éstos lógicamente han tenido más peso en mis creaciones; En mis comienzos son muy importantes autores españoles de cómic de los 80 como El Hortelano, Ceesepe, Nazario,… qué gran momento creativo!! También, y sobre todo, ilustrador@s como la gran Carme Solé Vendrell, Arcadio Lobato, Ulises Wensell, Montse Ginesta, Viví Escrivá, Teo Puebla, …. tant@s!!!

Una de las cosas que adoro de la ilustración es la diversidad, que sea un lugar en donde todas las técnicas gráficas y pictóricas se pueden encontrar, y en este sentido, me gusta experimentar y no cerrar puertas, creativamente hablando: técnicas analógicas tradicionales junto a vectores, color digital, escaneo de texturas… Disfruto planificando mi trabajo, documentándome, y empleo mucho tiempo en encontrar el concepto, la idea sobre la que voy a construir mi ilustración; no me gusta la repetición, aunque a veces el resultado final es similar entre unos trabajos y otros; hay personas que me comentan que reconocen mis trabajos, y esto a veces me sorprende ya que no tengo tan claro tener un estilo definido, aunque sí muy personal. El resultado final tiene una carga psicológica, emocional y poética muy fuerte y, sobre todo en mis trabajos personales, un claro compromiso social.

Considero la ilustración como narración visual, me gusta que cuente cosas, que comunique y, de ser posible que transmita un mensaje claro, o varios significados que se solapan; quizás este hecho sea consecuencia del tiempo que pasé realizando ilustración para textos escolares. Pienso mucho en el resultado impreso y en la mejor opción para conseguir una buena impresión, de manera que el escaneado es muy importante, y en los últimos tiempos he sustituido la acuarela, que no se reproduce muy bien, por acrílico, lápiz de color, ceras…. Y retoque digital.

Con respecto a mi colaboración en este segundo número de Machineri, mi primer impulso fue el de reflejar mi propia experiencia como caminante; sin embargo, la reflexión sobre el caminar me condujo por otros derroteros; primero hacia el hecho de países en donde el caminar es la principal manera de desplazarse, movimientos migratorios en donde se recorren a pie miles de kilómetros… y de ahí al gran problema del abastecimiento de agua en África que deviene en un problema de género al ser las mujeres las que se ocupan de buscar y transportar cada día el agua a los hogares, y medio ambiental, por el aumento de zonas desérticas en este continente debido al cambio climático originado por nuestro sistema de producción y consumo, occidentales que vivimos confortablemente a miles de kilómetros”.